Seis convenciones que no me convencen
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Seis convenciones que no me convencen

El tiempo se nos escapa de las manos siempre pero cuando tenemos niños es tan evidente que a veces da miedo. He tenido una temporada complicada en el trabajo y de repente mi Mona Capuchina ya está en primaria y mi Señor Colibrí ya está acabando la escuela infantil para ir al “cole de los mayores”. Se me han escapado tantas cosas esbozadas simplemente como ideas para este blog que me da pena sólo de pensarlo. Supongo que a posteriori también podré escribir estas ideas y compartirlas con vosotros. Lo mejor de hacer esto es que luego cuando echo un vistazo a lo que he escrito vuelvo a recordar cosas que tenía olvidadas.

La verdad es que los seis años son tremendos, te roban a tu niña pequeña y la convierten simplemente en una niña mayor, todavía no adolescente, claro, pero mayor. Y una de las cosas más difíciles es empezar a notar como esos tabúes que te resultan tan molestos, esas convenciones sociales tan restrictivas y esos usos, costumbres y tradiciones tan crueles empiezan a hacerse sitio en su cabecita y no puedes hacer demasiado.

  1. Los juegos y juguetes empiezan a ser de niños y de niñas… me llevan los diablos…
  2. Su color favorito ha sido (y sigue siendo) siempre el azul, pero ahora necesariamente tiene que ser el rosa. “What? Really?”
  3. De repente, llega a casa y me dice que “los papás son fuertes y las mamás no” y (lo que es peor) “que los papás trabajan y las mamás se quedan en casa…” ¿¡Qué me estás contando!? Menos mal que a base de paciencia y una buena dosis de lógica que no le falta a la Mona Capuchina le hice entender que si yo me iba por la mañana a las siete y volvía a las ocho de la tarde muchos días y a las cuatro otros, era porque IBA A TRABAJAR y soy SU MADRE… y también que mi trabajo me encantaba y que iba contenta, pero que era un sacrificio no pasar ese tiempo con ellos.
  4. Los trabajos empiezan a ser de hombres o de mujeres y me pregunta “mamá tú no eres enfermera, ¿verdad?” porque es lo que le han dicho los niños del cole. Y yo soy médico… y lo sabe… y lo que me gusta es ser médico y siempre he querido ser médico. Por favor, el 80% de los graduados en Medicina son mujeres, pero los niños entienden que si trabajo en un hospital debo ser enfermera.
  5. No se puede enseñar el cuerpo desnudo con una vergüenza absurda porque los humanos ser, lo que se dice ser, somos sin ropa, la ropa es un artificio… pero claro vivir, vivimos en sociedad y además hay gente mala.
  6. Y con toda la tradición de defensa del bienestar animal y por tanto necesariamente antitaurina que tengo me encuentro a la Mona y al Señor Canguro jugando a los toros… y es que si trivializamos el maltrato animal podemos llegar a comprenderlo como normal y no lo es.

Los seis años son tremendos… Pero nuestra sociedad arcaica y patriacal es todavía más tremenda, nuestros niños aprenden por imitación y la imitación de sus pares es lo más poderoso a ciertas edades… Educar es frustrante, pero es lo mejor que hay… y seguiremos rompiendo esquemas para lograr que los niños tengan capacidad de pensamiento crítico y no perpetúen roles estereotipados de género que sólo entorpecen el desarrollo y generan muchas frustraciones…

Y ojo que estas creencias sociales limitantes no afectan sólo a las niñas, sino también a los niños y a veces de manera todavía más limitante que para las niñas porque por suerte somos muchas las mujeres que damos ejemplo todos los días y los hombres siguen así mismo encorsetados en su rol de género y también sufren maltrato, son sensibles, les gusta el color rosa, quieren ser maestros o enfermeros… Y a muchos les quitan a sus hijos y no tienen quien les ayude a recuperarlos.

Porque, “Mona Capuchina, Señor Colibrí, Señor Canguro, Señor Erizo, podéis ser lo que queráis ser, vuestro destino no depende qué sexo tenéis, aunque el género incordie, que nadie os diga lo que no podéis hacer”.

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