Oir llover….
1

Oir llover….

No, no me estoy poniendo nostágica, que podría. No, no estoy echando de menos el marrón húmedo de Compostela cuando cae el orballo que moja tanto con tan poco. No, no extraño el sonido de la lluvia contra las olas del océano Atlántico en la costa Coruñesa, no… o quizá sí, pero no es de lo que quiero hablar.

Quiero referirme a esos momentos en la vida de un niño que empieza entre los tres y cuatro años en que les hablan y es como si están oyendo llover, a juzgar por el caso que te hacen. Me ha tocado esta etapa en un momento de mi vida complicado y en el que estoy bastante nerviosa y a veces, demasiadas veces he recurrido a gritar a la Mona Capuchina… Esto no pretende ser un “Mea culpa” … o quizá sí. Pero lo cierto es que es muy complicado lidiar con situaciones en las que se te ignora sistemáticamente. En temas crónicos bueno va, pero cuando el problema es que está a punto de tirar al Sr. Cocodrilo, o darse un cabezazo monumental en la bañera por ir alocada pues es más duro…

Os puedo asegurar una cosa, gritar sólo sirve para que te imiten. En ese momento es cierto que deja de hacer lo que está haciendo, pero a medio y largo plazo, creo que no funciona y además te sientes fatal. Cierto es que a veces sucede y tampoco hay que martirizarse pero sí intentar que no se repita con frecuencia porque entonce se convierte en un patrón de “comportamiento habitual aceptable” para el niño o la niña.

Lo que sí creo que funciona es ser consistente y claro con lo que se les pide, no decir que “no” gratuitamente, conceder algún que otro “sí” y tener paciencia de volver a repetir todo el proceso de explicaciones una y otra vez hasta que empieze a calar.

Otra cosa que creo que es útil es no repetir las peticiones más de una vez aunque parezca que no nos haga caso. A mi esto es quizá lo que más me cuesta porque suelo repetir las cosas cuarenta veces. Bien, creo que eso no es bueno porque induce la posibilidad de encontrar una ocasión de escape. Tampoco es eficiente preguntar demasiado, hacer partícipe a los niños de las decisiones puede ser muy bueno, pero preguntarles todo y no llevarles nunca la contraria sobre qué se va a hacer no me parece efectivo a medio plazo y no creo que contribuya a la felicidad del niño.

One thought on “Oir llover….

  1. Comprendo perfectamente o que escribes.
    Hai unha entrada no meu blog que se chama “El día de la brasa” e que describe unha situación semellante.

Leave a Reply