Los cinco años, de cero a cien en treinta segundos.
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Los cinco años, de cero a cien en treinta segundos.

Es una edad curiosa, los cinco años. Ya son niños y además los padres seguimos perplejos de lo rápido que pasa el tiempo (y ya sería hora de irlo aceptando). Como con la sensación que alguien, en vez del mes de abril de Sabina, nos ha robado a nuestro adorable bebé y nos ha dejado en casa a un humanoide que en muchas ocasiones nos produce cierta extrañeza y mucha curiosidad. Un bichillo resiliente que se quiere separar de nosotros y demostrar su independencia pero que cuando se despierta por la noche solamente se calma al calor de las sábanas de sus padres.

También hay que reconocer que aunque no paran de cuestionarnos en todo momento se sienten muy identificados con nosotros y nos apasiona oirles decir que de mayor quiere ser médico o ingeniero como mamá o papá o las dos cosas, como la Mona Capuchina, y astronauta y veterinario al rescate y peluquera…y … y …

Pues sí. Los niños de cinco años pueden llegar a ser implacablemente crueles y deliciosamente frágiles todo en menos de treinta segundos. Os lo ilustro con un anédota. La Mona Capuchina ha descubierto que puede asustar fácilmente al Sr. Cocodrilo (por cierto, que creo que debería rebautizarlo como el Se. Colibrí dadas sus dimensiones de bolsillo). Para asustar al Sr. Cocodrilo se inventa los peligros más peculiares (todos del mundo real curiosamente) que si un tigre, que si un cocodrilo, que si una garrapata gigante… que si el obeso y vago de nuestro gato, que aunque le atormenten lo indecible las dos fieras cuando no nos damos cuenta, no les araña de pura pereza… Y el pobre niño se refugia a voz en grito entre mis piernas. Y no hay forma de que le deje en paz demostrando una falta de sensibilidad ofensiva para una madre… pero hete aquí que en su pecado lleva la penitencia porque a los cinco minutos, mientras calmaba a su hermanillo de dos años, la oigo llorar por lo bajo pero con mucho sentimiento. “¿Mona Capuchina, qué te pasa?” “Ay, mamá, que de tanto asustar a mi hermano me he asustado yo”

Pues eso, de la crueldad a la fragilidad de la niñez en treinta segundos. Si es que, como dice ella misma “Vaya mamá, es que yo pienso distinto”.

Chicos, a tener un buen día y a sobre todo, disfrutad de esos locos bajitos lo más que podáis.

One thought on “Los cinco años, de cero a cien en treinta segundos.

  1. Je, je, je… No sabes lo identificada que me siento (y las veo a ellas, aunque las mías sean 2 o 3 años mayores). Y no te imaginas lo que me gusta leerte de vez en cuando, porque parece que estamos mucho más cerca!!

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