El eterno retorno de la duda fundamental de cualquier madre o padre: ¿Estaré haciéndolo bien?
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El eterno retorno de la duda fundamental de cualquier madre o padre: ¿Estaré haciéndolo bien?

Por lo que puedo ir viendo lo que nos pasa con nuestros hijos, aunque así nos lo parezca y para nosotros así sea, suele ser algo repetitivo que ya ha sucedido antes cientos de veces, miles de veces, millones de veces.

El caso es que ahora, con los dos niños y la Mona Capuchina ya crecidita, mira atrás y me vuelve la duda recurrente, ¿estaré haciéndolo bien? ¿Habré logrado no transmitirle mis neurosis? ¿Habré establecido un vínculo estable e íntimo que le haga recurrir a mí cuando tenga temores o necesite ayuda? ¿Habré logrado que sea bilingüe ya sea con el inglés o el gallego?

Tantas dudas y tan pocas respuestas, tantos miedos y tan pocas certezas. Paseando por la playa me he encontrado con dos madres primerizas con niños pequeños y me ha recordado a todas las ideas perfectas que he tenido con la Mona Capuchina de tan imperfecta realización por mi parte. Y sin embargo, mi chiquitina me sorprende día a día con su talento, con su capacidad, con sus inteligencias, con su empatía y con su exasperante egoísmo y narcisismo. Ahora he aprendido a creerme eso de “cosas de la edad” y que son “etapas que pasan, y pasan demasiado rápido, créeme”.

Tengo además un listado inmenso de excusas reales, plausibles e inevitables, llego cansada, hay mucha gente que no entiende el inglés por aquí, vaya el sistema educativo qué mal está, los niños están imposible, hay que ducharse, hay que cenar, hay que dormir, hay que… Tantas maneras de echar balones fuera y no hacer lo que te has propuesto hacer que lo que es increíble es lograr hacerlas de cuando en cuando. Supongo que la mayoría de vosotros pensareis que este post no deja de ser un “mea culpa” para dejarme la conciencia tranquila. Quizá lo sea, quizá quiero quedar bien conmigo misma y quedarme tranquila mientras el tren me lleva a mi trabajo. Pero cuando alguna madre o algún padre me comentan sus problemas y sus miedos muchas veces me ayuda más que un libro de psicología infantil o que un tratado neurocientífico sobre el desarrollo del cerebro del niño.

Igual, alguno de vosotros ha tenido, tiene o tendrá estos miedos y quiero decios que no, que no estáis solos que somos más los que caminamos por el mundo aterrorizados de que nuestros niños no crezcan sanos física o psicológicamente y que el día de mañana nos echen en cara una vida infeliz.

La verdad es que les miro cuando estoy con ellos, les miro atentamente, a veces tan atenta que mi hija se preocupa y me pregunta “Mamá, ¿estás bien? Te estás acordando del avó, ¿verdad?” y entonces sonrío y pienso que tan mal, tan mal, no lo estaremos haciendo.

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