Egocentrismo infantil, piscinas y un corazón partío
0

Egocentrismo infantil, piscinas y un corazón partío

abella.jpg

El Sr. Colibrí decidió con tres años que iba a ser médico como mamá, lo cual he de reconocer me llena el pecho como pocas cosas, la Mona se ha decidido por la Veterinaria y tiene dotes de comunicadora, veremos.

El caso, y volviendo al Sr. Colibrí, es que empieza a apuntar maneras, y no tanto porque se preocupe de cuidarte cuando estas malo, que también, sino porque está demostrando unos niveles de ego que harían palidecer a muchos catedráticos universitarios.

Os cuento desde el principio. El Sr. Colibrí está en clases de natación y le encantan. De bebé no le gustaban mucho pero esta temporada entre que en verano espabiló mucho y que le ha tocado un profesor encantador y muy dedicado a los niños, está encantadísimo. Como por error ha caído en una clase por encima de la que le correspondía por edad pues es el pequeñito del grupo y se le nota mucho. En vez de cambiarlo de clase el profe ha sido muy amable y ha decidido dejarlo estar, eso sí, está muy pendiente de él, lo cual agradezco infinitamente. El caso es que el Sr. Colibrí que es de natural cariñoso y simpático está muy encariñado con su profe, y yo intuyo que a su profe le pasa parecido porque le debe hacer gracia el renacuajo.

El caso es que en una de estas discusiones madre-hijo diarias me armé de valor y le amenacé con que le iba a borrar de música y de natación… a lo que él adujo: “de música sí, pero de natación no”.

Ante el tono tajante del niño le pregunté que por qué no quería borrarse de natación, y me partí de risa con la respuesta.

“Mamá, de natación no porque no quiero partirle el corazón a mi profe”

Que yo interpreto que es la forma de explicar el enano que no quiere el dejar de ir a clases con su profesor al que quiere un montón, pero es que el ego es un entrometido y tiene que interferir en todo.

Leave a Reply