Después de vacaciones: El primer mes del bebé, conociéndonos
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Después de vacaciones: El primer mes del bebé, conociéndonos

Pues ya volvimos de vacaciones y nos incorporamos de forma traumática al trabajo. Así que aquí os dejo otro post sobre el primer mes del recién nacido. ¡Besos!

El primer mes de mi bebé: Conociéndonos

El primer mes de un bebé es una época de grandes cambios para todo el mundo y sobre todo para el bebé. Hablar del primer mes es hablar de intimidad y de estrés, de cambios que se producen hora a hora en el niño y de los padres, es hablar de la madre que, el ancla del niño a este mundo nuevo, seco y generalmente frío e inhóspito. Hablar del primer mes es hablar de un tiempo intenso e interesante. De hecho los cambios son realmente por horas y las primeras horas son fundamentales para el niño y para una de las cosas más bonitas de la maternidad/paternidad, el establecimiento de la vinculación materno-infantil, o paterno-infantil. Y esta vinculación que yo no encuentro mejor descripción que un enamoramiento mutuo no tiene, necesariamente, que suceder en el primer segundo de encontrarte con tu bebé. He oído historias de todo tipo, a mi, los primeros segundo con la Mona Capuchina estaba tan agotada de un parto muy difícil pero sobre todo muuuuuuuuuuy largo que todo lo que acerté a hacer fue cogerla y ponérmela en el pecho porque tenía claro que quería que mamase, pero luego me dormí… mi enamoramiento absoluto fue en aquel instante, horas después en que al despertar miré a la cuna y la vi allí, a su vez dormida. Con el Sr. Cocodrilo el parto fue mucho mejor, y cuando me lo dieron y lo miré ya no pude apartar la vista de él. Y no, no que seas mejor o peor madre o padre, simplemente es así. Hay padres/madres que tardan días en establecer este vínculo.

Y un aspecto importante a tener en cuenta en estos momentos es que el sentido más general y más grande en superficie que tiene el niño es el tacto. Tenemos dos ojos, inmaduros a esa edad, dos oídos, una nariz y una boca, pero tenemos cientos de receptores táctiles por toda nuestra piel. Muchas veces, por tabú social y cultural, evitamos la desnudez o el tacto con la piel del cuerpo y esto es especialmente lamentable con los niños pequeños porque es una forma de establecer intimidad y transmitir amor a nuestros hijos. Por ello a estas edades es muy importante, más que estimular la vista, que también, estimular el sentido del tacto y el oído.

Tacto, mediante baños con agua a temperatura agradable y masajes de todo el cuerpo.

Hay además que intentar ser realista con nuestra situación en el espacio tiempo, y si tenemos que trabajar, cuidar a los niños, encargarse mínimamente de la casa además de repartirnos las tareas hay que aprender y masterizar el “multitasking”. O sea, estar jugando con la mayor a los piratas y el cofre del tesoro, dándole estimulación musical al peque y escribiendo este post en el ordenador todo al mismo tiempo.

Por eso el mejor momento para todo es el presente, quiero decir, si vas a esperar a tener un momento tranquilo para darle un masaje o un baño, seguramente no lo tendrás. Pero cambiar el pañal hay que hacerlo todos los días, y normalmente una se ducha/baña todos los días.

Yo descubrí gracias a la Mona Capuchina que el mejor momento para darle un masaje a un bebé es cuando le cambias el pañal, primero porque es ineludible, segundo porque lo haces varias veces al día y tercero porque hace la tarea increíblemente más divertida y reconfortante, incluso con la peor cagada del mundo, una canción y un poco de masaje hace que todo sea más bonito.

El masaje del niño debe incluir todo su cuerpo a poder ser y en dar un masaje completo se puede tardar un tiempo que quizá no tengamos, Sin embargo, si le masajeamos por partes en cada cambio de pañal logramos llegar a la noche habiendo recorrido su cuerpo sin estrés y de forma divertida. Le podemos poner música al mismo tiempo, yo generalmente y debido a que mi cadena de música está lejos del cambiador y me despisto, le suelo cantar. Tengo varias cancioncitas para ese momento según la parte del cuerpo que le voy a masajerar, “La cara que tengo yo”, “Daddy finger” “Si la barca se mueve”, “Doña mariquita”… Nunca he cantado bien ni pretendo que la maternidad me ha mejorado en cuanto a solista, pero lo cierto es que mi voz le calma como no lo hace la de Monserrat Caballé.

El baño, también multitasking, es uno de los mejores momentos del día, a veces lo hacemos a la vez y otras por separado pero de cualquier manera es fantástico y tiene sus cosas buenas. Cuando el bebé es más chiquitín necesitas algo de ayuda, eso sí, para entrar y salir de la bañera. No hay intimidad mayor que incite al cariño que la desnudez en una bañera con tu recién nacido encima. Y es posible incluso darle el pecho en la bañera, de verdad. Parece mucho más complicado de lo que es. Os lo recomiendo.

Seguiremos hablando del primer mes, porque os quiero comentar cosas sobre los sentidos y el desarrollo cerebral de los niños pero hoy estoy cansada.

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