De miedos…
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De miedos…

Parece que los cuatro a cinco años son la edad de los miedos, por lo menos lo que estoy observando entre la Mona Capuchina y algunos de sus amigos. Puede ser muy frustrante observar como los niños se limitan la vida por culpa de estos miedo que a nosotros nos parecen tontos… aunque a veces también nos asustan y no lo reconocemos (Mucha gente tiene miedo a la oscuridad incluso de adulto,o a los insectos, o a los payasos…).

El miedo es una emoción de supervivencia, nos mantiene alerta y nos hace cambiar de camino, del más peligroso al más seguro, eso está bien siempre que nos permita hacer una vida normal y llegar a nuestro destino. Es necesario tener miedo. Sin embargo, también puede ser una emoción paralizante, que te impida enfrentarte a los desafíos de la vida, porque no nos engañemos, vivir es peligroso. No podemos cambiar eso, no podemos desestructurar el mundo y montarlo de nuevo para que nuestros hijos no tengan peligros. Es duro de aceptar pero es inevitable.

Todo este razonamiento está muy bien, pero a efectos prácticos, cuando mi hija o hijo tiene miedo ¿que diablos hago? En este tipo de preguntas es más sencillo contestar, que no hago. No me río de sus miedos, no les quito importancia, no les obligo a la fuerza a enfrentarse a el, no les miento… Todos sabemos la teoría pero… ¿Qué hago?

No lo sé.

Creo que aunque tiene sólo efecto a largo plazo y es frustrante hay que sentarse una y mil veces con el niño y explicarle las cosas que le dan miedo. Aun recuerdo el día “Eureka” con mi padre cuando se sentó a explicarme por enésima vez que al apagar la luz nada cambiaba en la habitación, todo seguía igual, sólo que yo no lo veía (y luego en los cursos de doctorado de neurociencia me vienen con la paranoia de que si se cae un arbol y nadie lo oye ¿ha hecho ruido? Pues sí, leche, que lo decía mi padre).

Comprender y hacerle comprender que las cosas que nos dan miedo a nosotros no son las que le dan miedo a ellos. Que es muy respetable tener miedo aunque limitante y que por tanto hay que intentar superar los miedos. Si alguna cosa no se hace que sea más por prudencia que por terror. Una especie de resumen de “gestión de riesgos”. Porque recordemos, el miedo es sano y necesario.

Aunque corramos el riesgo de dejar de ser la supermadre (o padre), creo que es útil compartir con ellos nuestros miedos, vamos no entremos en mucho detalle no vayamos a convencerles y en vez de quitarles miedos se los desarrollemos. Y compartir el cómo y por qué los superamos.

Otra cosa que creo que facilita los miedos de los niños son dos extremos, dejarle ver cualquier cosa por truculenta que sea desde chiquitín, porque “total no se entera”, o protegerle en exceso de las cosas malas del mundo, viviendo en un mundo de piruleta que no existe ni de cerca. Creo que el punto medio es más equilibrado.

Y por último porque me tengo que ir a trabajar, creo que es fundamental respetarle y hacerle ver que siempre, siempre, incluso si algún día estamos enfadados o gruñones, siempre puede contar con nosotros si algo le da miedo. Y cumplir, claro.

Recordemos que nosotros pasamos miedo en nuestro día a día, todos los días un ratito, ellos también.

One thought on “De miedos…

  1. A nós agora pásanos que é a de dous anos a que agarra ao de cinco pola man para que se atreva a meterse por entre as rochas das praias. Ela aínda non está na fase de sentir medo.
    Concordo con todo o que escribes, un saúdo.

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