Año nuevo ¿vida igual? Nope
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Año nuevo ¿vida igual? Nope

Pues hace tanto tiempo que no escribo, pero no creáis que todo sigue igual, muy al contrario, mis hijos han crecido tanto y las notas para escribir post en el blog se acumulan en las memorias virtuales que me acompañan en la vida.

He empezado en un trabajo apasionante y muy exigente y estresante que ha conseguido limitar mi libre albedrío hasta una situación límite donde “solté las riendas y dejé pasar” como dice el Kanka en su canción “Volar” que os recomiendo.

Y aquí estoy, he vuelto, y con intención de publicar mis cosas al menos mensualmente. Y es que sois tan infinitamente amables que seguís viniendo a ver qué cuento sobre la Mona Capuchina y el Señor Cocodrilo.

Han descubierto los vídeojuegos y ahora tenemos las peloteras de todas las casas sobre la hora en que se acaba el tiempo de pantalla… jajajaja. Son historias tan comunes que parece mentira que sea tan divertido describirlas.

Así que para hacer boca os contaré que la Mona Capuchina está empezando a intentar entender el humor y, aunque ella no lo percibe, está siendo extremadamente divertido para el resto. También está aprendiendo a reírse aunque no “pille” el chiste y que los chistes de “caca, culo, pedo, pis” tienen una gracia limitada (básicamente cuando los hace ella).

Pues el otro día intentando entender qué es el sarcasmo lo explicaba en voz alta frente a su hermano.

“El sarcasmo es, por ejemplo, ves un árbol muy grande y dices que es minúsculo” – Cuando acabó el razonamiento de hermana mayor, miró a su hemanito con aire de suficiencia y una sonrisita en la boca. Pero el Señor Cocodrilo tenía otras cosas en mente y simplemente levantó la vista y dijo:

“¿Y eso para qué lo haces?”

 

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